El chico que lo dejó todo por ser un chambelán


Por  Jesús Viñas

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Ángel Hiro, como suele llamarse, llega a su entorno de trabajo con todas las ganas y con un entusiasmo único. Saluda a sus colegas y tras dejar sus cosas rápidamente se coloca en sus oídos unos audífonos conectados de su celular para comenzar a practicar las coreografías que tiene encargadas para algunos eventos.

Aunque los compañeros de Ángel se dan tiempo para platicar un rato y degustar de alguna botana, él no; él está concentrado con sus encargos de las coreografías para ponerlas en práctica en los próximos eventos que tendrán lugar en la ciudad de Puebla. Su concentración llega a tal punto que pareciera no existir nadie más a su alrededor.

Ángel Hiro comenzó en el oficio de chambelán desde hace más de 6 años. A pesar de estar estudiando una carrera universitaria, su pasión por el baile lo llevó a buscar una actividad en la que pudiera desarrollarse como bailarín, ya que desde pequeño siempre que tenía la ocasión de bailar la aprovechaba para mostrarse a él mismo el talento que tenía.

“El grupo de chambelanes al que pertenezco se llama Esscencial. Lo formé junto con un amigo hace tiempo y actualmente somos catorce chicos en el conjunto. En cuestión personal, llevo de chambelán aproximadamente seis años y puedo decir que gracias a esto me ha ayudado mucho a tener más seguridad en mí mismo y a ser una persona menos introvertida. Por otro lado, aunque me encontraba estudiando la carrera de mercadotecnia, la dejé un momento porque quería dedicarme al cien al baile. No obstante, espero regresar pronto a la escuela para concluir mis estudios universitarios". 

Un tabú que existe principalmente en los chambelanes es que aprovechan su posición para salir con las quinceañeras. Sin embargo, Ángel comenta al respecto para El Angelopolita que eso depende muchas veces de cada chambelán como persona y no tanto por el papel que juegue. 

“En nuestro grupo establecemos a los chicos puntos para evitar algún inconveniente. Ya depende de ellos lo que hagan porque no le puedes prohibir lo que hagan con su vida. Sin embargo, sí es mala imagen para un chambelán que te relaciones con una quinceañera. Obviamente entablar amistad no está mal, pero hasta ahí".

Ángel organiza a sus compañeros de grupo para comenzar a ensayar. Tras unos minutos la impaciencia de que los pasos no salen se comienza a notar en el rostro de este joven. Se escuchan algunos regaños porque el baile no sale adecuadamente, pero nadie de los chicos de Esscencial y, ni incluso Ángel, pierden la alegría que reflejan al estar bailando.

El Angelopolita: ¿Se llega a subir el ego siendo un chambelán?

Ángel: Sí se te sube. A mí no me dio tan fuerte, pero si he conocido personas que cambian bastante al volverse un chambelán en el sentido del autoestima. No obstante debes tener los pies sobre la tierra y seguir con tu trabajo.

El Angelopolita: ¿Cómo les afecta a ustedes como chambelanes cuando surge algún escándalo como: que tal chambelán le hizo esto a una niña o que tal chambelán actuó de esta manera, etc.?

Ángel: Más allá de los casos que ha habido donde se involucran chambelanes, Puebla de por si tiene esa fama de tener una mente muy cerrada, y por una cosa que haga tal chambelán ya lo hacen todos. Empero, hay que tratar de mantener un margen para no quemarse.

Tras casi cuatro horas de ensayo con sus colegas parece que todo salió correctamente por este día. No obstante, la cara de Ángel aún muestra cierta inseguridad de que falta trabajar más en la coreografía, pero que por hoy se queda satisfecho con el trabajo realizado por sus compañeros.

El Angelopolita: ¿Te ha llegado a aburrir ser chambelán?

Ángel: No. A veces sí es monótona la rutina en el grupo, pero hasta ahí. No estoy aburrido de este oficio porque siempre lo hago con todo gusto y le echo todas las ganas.

El Angelopolita: ¿Cómo definirías tu oficio en una sola palabra?

Ángel: Amistad. (@ChuxxinVinas)

(@ElAngelopolita)

PUBLICADO: a las 09:53 del 25 de Mayo de 2014
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