Escarificación: arte hecho dolor, endorfinas y cicatrices


Por  Yazmin Evia

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La escarificación permite crear cicatrices para producir diseños tridimensionales en la piel. Las cicatrices se pueden conseguir cortando con bisturí o quemando con láser, fuego, productos químicos, cuñas al rojo vivo entre otras técnicas.

Todas las escarificaciones son permanentes y los resultados son inesperados ya que cada herida se cicatriza de manera diferente, dependiendo de la edad, salud, profundidad de la lesión y cuidados después del procedimiento.

Las cicatrices tienden a extenderse o encogerse a medida que sanan, por lo que el diseño original puede modificarse. Así que el diseño y técnica que funciona en una persona puede no funcionar en otra.

Existen dos técnicas de dibujo con cicatrices y la diferencia entre ambas es muy simple: mientras que en la escarificación se utiliza bisturí para cortar una imagen o diseño en la piel, en el Branding la piel se quema por lo general con un pedazo caliente de metal (dicen que el olor a carne humana quemada es insoportable). 

Existen tres técnicas de Branding: el fuego directo que se realiza con un soplete especial, metálico que se realiza con pequeñas cuñas metálicas y la electro-cauterización en el cual se emplea un cauterizador quirúrgico.

La escarificación fue una de las prácticas predilectas entre los pueblos originarios del continente americano. Una de las técnicas prehispánicas de dibujo con cicatrices consistía en levantar la piel de alguna parte del cuerpo para introducir ceniza o piedrecillas de jade con el fin de causar abultamientos o protuberancias.

Su uso con fines simbólicos integrados a la cultura se originó en América y África desde épocas muy antiguas. En la actualidad se populariza como una expresión artística que manifiesta resistencia al dolor físico. @ElAngelopolita

PUBLICADO: a las 00:00 del 25 de Noviembre de 2014
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