El Quetzal ya no vuela en Tenochtitlán; un milagro podrá traerlo de vuelta


Por  Yazmin Evia y Rolando Lino

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El quetzal para muchos es el ave más bella del mundo. Famosa por sus cantos y hermosas danzas aéreas; provocaba poesías, bailes y música en el territorio del Rey Motecuhzoma. En la cosmovisión prehispánica su fusión con coatl (serpiente) conseguía convocar al mismísimo Quetzalcoatl.

Considerada sagrada, surcaba los cielos y embellecía a la nobleza. Hoy está en grave peligro y nos recuerda un mundo ya inexistente, donde su preciado plumaje surcaba los cielos del Anáhuac.

El quetzal fue símbolo y eje central en la cosmovisión de los habitantes originales de América. Considerado sagrado y más valioso que el oro, disfrutaba del cuidado y respeto de los hoy llamados “indígenas”. 

Su territorio antes de la llegada del europeo abarcaba el centro y sur de lo que hoy es México. El hábitat del quetzal se extendía por Centro y Sudamérica poco más allá de Panamá.

Esta hermosa ave disfruta de cantar la mayor parte del día. Curiosamente es carnívora y estupenda cazadora. Complementa su dieta con frutos de lauráceas (como el aguacate) ranas, insectos, caracoles y pequeños reptiles

Al quetzal lo caracteriza el plumaje de múltiples colores enmarcado por el tornasol. Predomina el verde esmeralda que forma irisaciones, cambiando de azul esmeralda a verde oscuro según el  ángulo en que se mire. Su pecho es de rojo carmesí intenso, y las plumas timoneras o de la cola corta son blancas y rojas. 

En época de apareamiento el macho desarrolla un plumaje en la cola que llega a medir hasta un metro de largo. No se necesita sacrificar a esta ave para obtener sus largas plumas, ya que se le caen naturalmente después del periodo reproductivo. 

La época de apareamiento del Quetzal -de febrero a julio- no pasa desapercibida, ya que el macho consigue una hembra sólo si la sorprende con espectaculares danzas aéreas y hermosos cantos. Durante el apareamiento, hembra y macho surcan juntos el cielo por horas en extraños rituales de amor. Ambos construyen después el nido en huecos en los árboles podridos y se turnan para incubar los huevos. Al nacer los polluelos, los dos se encargan de alimentarlos. 

Cuetzalan del Progreso –en la Sierra Norte de Puebla- está catalogado entre los “Pueblos Mágicos”. El nombre de este sitio tiene su origen en el término náhuatl Ketsalan, que significa “lugar de quetzales”. Así que podemos imaginar a las orquídeas de esta región adornando los arboles en los que alguna vez cantó el Quetzal. 

En la Región de Atlixco (Puebla) los abuelos todavía recuerdan con suma tristeza los tiempos en los que se encontraba el Quetzal en la zona. “Mi abuelita de 97años todavía recuerda las pláticas del quetzal que escuchó de sus padres. Recordaban  que en los huertos de aguacate y guayaba se escuchaba cantar al Quetzal”, comparte Rogelia Campos originaria de Atlixco.

En la época prehispánica se castigaba con pena de muerte a quien matara un quetzal. Según reportan algunos cronistas, esta ave era cultivada y muy abundante en el territorio al mando de los aztecas. 

En la actualidad es difícil imaginar quetzales en el Distrito Federal. Sin embargo, las crónicas de los primeros españoles que vieron México-Tenochtitlan refieren su asombro ante la hermosura las flores, mariposas y por supuesto aves de hermoso plumaje que existían en ese lugar. El quetzal era eje central de la cosmovisión Azteca, así que se le cultivaba en la capital del imperio mexica.

La relación entre los quetzales y los habitantes originales del Anáhuac era muy estrecha. Un ejemplo de esto puede encontrarse en las crónicas de 1525, cuando Pedro de Alvarado atacó la ciudad de Quetzaltenango en Guatemala. El relato refiere que poco después de que los mayas fueran masacrados, los quetzales salieron de los bosques y con las alas extendidas se posaron sobre los cadáveres en donde permanecieron toda la noche.

El quetzal está considerado una especie amenazada a causa de la pérdida de su hábitat. Se le caza con vida para colecciones particulares o lo matan para obtener sus plumas que son consideradas auténticas joyas. 

El quetzal sigue atravesando los cielos de Sudamérica. Incluso, en Costa Rica existe una población muy estable. Y no sería imposible que esta ave que simboliza nuestra cultura en el emblemático Quetzalcóatl, vuelva a volar en tierras aztecas. Bastaría con el esfuerzo de la ciencia y la voluntad colectiva. Esto sería un gran avance científico y un auténtico milagro. (@ElAngelopolita

PUBLICADO: a las 00:48 del 04 de Septiembre de 2014
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